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OPERACIONES DE APUNTALAMIENTO USAR

Los Apuntalamientos de Emergencia para Edificios (AEE), son soportes temporales a ser usados durante las faenas de Búsqueda y Rescate después de un colapso.

 Estos apuntalamientos son necesarios cuando los Grupos de rescate deben trabajar en áreas donde existen posibilidades de colapso secundarios (Replicas) Rescates en Espacios vitales próximos a paredes debilitadas o bajo pisos que se encuentran colgando, requieren de apuntalamiento de emergencia
para realizar el rescate.

 Para que AEE sea efectivo los materiales a utilizar deben ser Resistentes, Livianos y Ajustables. Se deben aplicar con un amplio margen de seguridad.

El uso de más puntales que los que se consideran necesarios, es más adecuado que poner menos.

Es importante revisar las condiciones del suelo donde se va a colocar el apuntalamiento, podría ser que no tuviera la resistencia necesaria para la sobrecarga que se va a instalar.

 El sistema de apuntalamiento se debe diseñar como una doble viga. El sistema recoge la carga de una área amplia, la traspasa al puntal (trabaja como pilar) y este la distribuye en toda el área que trabaja como receptora de la carga.

Los sistemas de AEE deben ser aplicados suavemente a la estructura que van a soportar. Ellos no están diseñados para mover los elementos estructurales a su posición original.

 Si alguien trata de hacer esto probablemente generará otro
colapso del elemento que están apuntalando.

Aunque los rescatistas no deberían perder tiempo apuntalando, lo tendrán que hacer, para evitar mayores desastres, ya que esto hará que los rescates y búsquedas se hagan con mayor seguridad.

 MITIGACIÓN DE LOS RIESGOS EN COLAPSO

 Hay tres formas para proteger los Grupos de Rescate y otros, de los edificios colapsados.

 -Evite la aproximación instalando cinta de plástico alrededor de la zona de riesgo.

-Eliminando el riesgo.
-Apuntalándolo construyendo un Apuntalamiento de Emergencia para Edificio.

PRUEBA DE CARGA DE APUNTALAMIENTO TIPO TORRE.

En nuestra opinión este tipo de pruebas es fundamental, ya que proporcionan al personal que va a realizar estos apuntalamientos en caso de catástrofe, la necesaria confianza en su eficacia y capacidad real de carga.

Para la realización del test, se colocaron dos pontones metálicos del puente militar Mabey, de gran resistencia. Dada que su altura era de tan solo dos metros, se realizó una excavación entre ambos en la que se colocó una losa de hormigón que serviría como base al sistema de apuntalamiento.

Detalle de la losa de hormigón y de la zona inferior del sistema de apuntalamiento

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Detalle de la zona superior del apuntalamiento.

La primera de las losas fue colocada sobre cuatro gatos hidráulicos HOLMATRO (en cada esquina), asegurados también con un zampeado. Pasando posteriormente a construir el apuntalamiento, buscando un ajuste a la estructura completo y siguiendo escrupulosamente el procedimiento constructivo FEMA (disponible en español en este enlace:  http://disasterengineer.org/LinkClick.aspx?fileticket=NPcr8s6XVf0%3D&tabid=57&mid=394).

Los datos del sistema son los siguientes:

Componentes:

  • Puntales: Madera de pino, con una sección de 10×10 cm.
  • Riostras: Madera de pino, con una sección de 3×10 cm.
  • Pletinas: Contrachapado de 2.5 cm.
  • Clavos: 7 cm.
  • Cuñas: Par de cuñas (misma madera que el resto del sistema) de 4×24 cm bajo cada puntal.

Medidas:

  • Altura del sistema:3 metros.
  • Longitud de los puntales: 2.76 metros (hueco para cuñas)
  • Separación entre puntales: 80 cm

Una vez realizado el apuntalamiento y estando asegurado el perfecto ajuste a la estructura, se puso en carga bajando los gatos hidráulicos de forma simultanea y controlada. Una vez que esta primera losa estuvo colocada sobre el sistema, se fueron colocando de forma progresiva mas losas de hormigón hasta alcanzar una carga total puntual de 15.600 kg, ligeramente por encima de su carga nominal de trabajo, que según la Guia de Operaciones de Apuntalamiento es de 14.500 kg (32.000 libras).

 

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Colocación de las losas de hormigón.

En este momento se observó un ligero pandeo de los puntales, pero que no produjo ningún tipo de fractura o rotura en ninguno de sus componentes. No se percibieron crujidos en la madera, típicos cuando está sometida a un gran esfuerzo de compresión, por lo que la impresión general de los participantes es de que aún se disponía de mayor capacidad de carga, que teniendo en cuenta que su carga nominal es de los ya mencionados 14.500 kg nos proporciona un considerable margen o coeficiente de seguridad.

Para comprobar su resistencia en el tiempo, el sistema se dejó en carga con 12.000 kg durante 24 horas más, sin que se produjera ninguna lesión, de hecho ni siquiera se desajustaron las cuñas.

En posteriores pruebas intentaremos llevar al sistema al límite y forzar su rotura.

APUNTALAMIENTOS CON BAMBÚ

 

Una de las cosas que más me ha llamado la atención del despliegue del Equipo USAR de la UME en Nepal ha sido la utilización de bambú como elemento constituyente de apeos y apuntalamientos, sustituyendo o completando otros elementos de madera más habituales en este uso como son tablones y tablas en distintas medidas.

Su uso ha sido muy satisfactorio y efectivo, ya que según me han contado, los apuntalamientos realizados en zona permitieron que las estructuras aseguradas por el personal de la UME resistieran la fuerte réplica de 7.3 R del día 12MAY15 mientras que estructuras similares colapsaban.

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Siendo el bambú un material muy común, barato y accesible en muchos lugares del mundo (Asia y Sudamérica) el objetivo de este post pretende ser el documentar sus características y técnicas de uso, sirviendo también como foro donde espero recibir vuestras aportaciones y sobre todo experiencias en el uso de bambu (no solo en apuntalamientos, sino en construcción por ejemplo). 

A nivel nacional o internacional, no he encontrado literatura específica sobre apuntalamientos con bambú. Sin embargo si existe bastante información, tratados y libros sobre construcción de estructuras con este material. Muchos de estos principios y técnicas de construcción pueden ser usados para la confección de apuntalamientos, por lo que en este artículo he extraído y/o adaptado dicha información para aportar los conocimientos suficientes a los Equipos USAR que permitan la utilización del bambú de la forma más eficaz posible.

La información de este artículo ha sido extraída de las siguientes obras:

  • Manual de construcción con bambú.

Autor: Oscar Hidalgo López. Editado por Estudios Técnicos Colombianos.

  • Diseño y construcción con bambú.

Autor: Dirección Nacional de Construcción. Ministerio de Vivienda. Perú.

Características del bambú.

Los bambús leñosos son gramíneas perennes, que crecen en regiones tropicales y templadas de Asia y América. Pueden alcanzar hasta 30 m de altura.

El bambú es una planta que ha interpretado un papel importante en el desarrollo de determinadas culturas con las que ha convivido mutuamente. Culturas como la asiática han empleado el bambú en áreas tan diversas como la construcción, la alimentación e incluso en la confección de tela y papel.

Debido a la gran diversificación de especies y al amplio espectro de usos que giran en torno al bambú, algunas regiones donde no era común su crecimiento se encuentran introduciendo el cultivo como una alternativa ante la creciente necesidad del uso de fuentes renovables. Otras regiones del planeta tales como Australia y Estados Unidos, se encuentran realizando grandes extensiones de cultivos de bambú.

Las partes del bambú son:

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Fuente: DISEÑO Y CONSTRUCCIÓN CON BAMBÚ.

Principios básicos en la utilización de bambú.

 Las piezas de bambú deben ser rectas, no presentando una deformación inicial del eje mayor al 0.33% de la longitud del elemento. Esta deformación se reconoce al colocar la pieza sobre una superficie plana y observar si existe separación entre la superficie de apoyo y la pieza.

Las piezas de bambú estructural no deben presentar una conicidad superior al 1.0%

Las piezas de bambú estructural no pueden presentar fisuras perimetrales en los nudos ni fisuras longitudinales a lo largo del eje neutro del elemento. En caso de tener elementos con fisuras, estas deben estar ubicadas en la fibra externa superior o en la fibra externa inferior.

Piezas de bambú con agrietamientos superiores o iguales al 20% de la longitud del tronco no serán consideradas como aptas para uso estructural.

Las piezas de bambú estructural no deben presentar perforaciones causadas por ataque de insectos xilófagos antes de ser utilizadas.

No se aceptan bambúes que presenten algún grado de pudrición.

No se utilizarán clavos para la unión de piezas.

Es muy importante que la parte inferior del bambú tenga un nudo, para evitar que se pueda astillar al entrar en carga o al ser aplomados.

Se debe garantizar que los apoyos de un elemento de bambú sometido a flexión no fallen por aplastamiento (compresión perpendicular). Si los nudos no proveen la suficiente resistencia, se deben rellenar los entrenudos de los apoyos con mortero de cemento, taco de madera u otro material que garantice una rigidez similar.

Cuando exista una carga concentrada sobre un elemento, ésta debe estar aplicada sobre un nudo. Se deben rellenar los entrenudos adyacentes a la carga con mortero de cemento, taco de madera u otro material que garantice una rigidez similar.

Se podrán realizar perforaciones en los troncos de bambú. El tamaño máximo será de 4 cm de diámetro.

 

Unión de varios troncos de bambú.

En función de la carga que vaya a recoger el sistema de apuntalamiento, puede ser necesario unir varios troncos de bambú. Se debe garantizar su estabilidad por medio de conectores transversales de acero, que garanticen el trabajo en conjunto. El máximo espaciamiento de los conectores no puede exceder el menor valor de tres veces el alto de la viga o un cuarto de la luz.

Uno de los sistemas más seguros es utilizar varillas roscadas con tuerca, pasantes a través de los troncos, como se muestra en la siguiente imagen:

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Fuente: Diseño y construcción con bambú.

En sustitución de las varillas, como medio de circunstancias podríamos usar ferralla o varillas metálicas.

Fuente: Manual de construcción en bambú.

Cortes y e7ntalladuras de bambú.

 

El corte de troncos de bambú se realizará preferentemente con sierras y serruchos manuales, como se muestra en la imagen de la derecha.

En Nepal, las sierras de sable han dado también un gran resultado. Se debe evitar en lo posible usar motosierras, ya que pueden llegar a astillar el bambú.

Al bambú se le pueden realizar entalladuras en sus extremos para facilitar su conexión con otras piezas del sistema de apuntalamiento. Las más utilizadas se muestran en la imagen inferior.

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Fuente: Manual de construcción con bambú.

Para aumentar la resistencia de la unión solera/puntal, esta se puede reforzar con un amarre a través de unos taladros en el bambú (nunca de diámetro mayor a 4 cm).

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Para uniones en diagonal (apuntalamientos laterales e inclinados), se podrán realizar uniones simples o con bambú de apoyo, tal y como se muestran en las siguientes imágenes:

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Unión con bambú

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Unión simple:

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union de apoyo

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Estas uniones se reforzarán con varillas roscadas o similares. En caso de no contar con este tipo de materiales, se podrían reforzar con cuerda o alambre como en la imagen de la izquierda.

Si la unión diagonal es con un tablón, por ejemplo el encuentro entre una zapata mural y la tornapunta en un sistema de apuntalamiento lateral, se puede realizar al bambú una entalladura tipo pico de flauta, apoyando su lado corto contra un ejión. Para reforzar el encuentro, se pueden añadir piezas laterales, tal y como se muestra en este apuntalamiento realizado en Nepal.

En este caso será muy importante prestar atención a que el ejión tenga el tamaño y número de clavos acorde con la carga a la que va destinado. Lo normal será utilizar ejiones de 60 cm con 14 clavos, como los utilizados en otros apuntalamientos laterales de madera.

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Una solución podría ser la siguiente:

 

Fuente: Joaquin Sanchez

Para unir los diversos componentes del sistema de apuntalamiento con riostras (también de bambú), lo más aconsejable es el amarre cuadrado, que se inicia y se finaliza con un nudo ballestrinque .

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El amarre cuadrado

 

 

 

 

 

 

 

 

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El amarre en aspa también puede ser de gran utilidad.

Bípodes y trípodes.

El bambú es también ideal para fabricar bípodes o trípodes de circunstancias. Para confeccionar un bípode se realiza el siguiente amarre:

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amarre-tripode

Para un trípode se atarán tres troncos de bambú de la siguiente forma:

amarre-bipode

amarre bipode

Piezas metálicas para apuntalamientos laterales con madera.

Hace ya tiempo que ví imagenes en internet de unas piezas metálicas, que junto con puntales de madera 10X10 permitía la realización de sistemas de apuntalamiento laterales, a 45º, de forma rápida y segura.

Vista general del sistema lateral y las piezas metálicas que lo componen.

Vista general del sistema lateral y las piezas metálicas que lo componen.

Partiendo de esas imágenes creé los diseños que veís en las siguientes imágenes y los llevé a un taller para que los confeccionaran.

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Detalle del anclaje, pueden usarse piquetas, tornillos para hormigón o parabolts.

Ya tengo las piezas fabricadas y hemos comenzado con las pruebas, que de momento son muy satisfactorias, en la proxima entrada pondré las fotos y algún video de las pruebas de esfuerzo que le hemos hecho.

USO DE PUNTALES MANUALES HOLMATRO.

 Este tipo de puntales es el más sencillo de los tres tipos con que cuenta HOLMATRO, aunque tiene la misma resistencia nominal de carga que los otros.

La diferencia radica en que estos se extienden y retraen de forma manual, usando unas llaves de apriete. La ventaja de este sistema es que no se necesita aire comprimido o presión hidráulica para usarlos. Esto también significa que los puntales manuales no pueden extenderse o cerrarse desde una posición alejada (apuntalamiento remoto). Por esta razón no disponen de sistema automático de bloqueo (autobloqueo). En la siguiente imagen se puede observar un sistema doble T, con puntales manuales. Se ha utilizado solera y cumbrera de madera 10X10. Arriba se han utilizado cabezales especificos para usar con esta medida de madera. Abajo se han utilizado cabezales en rotula, de esta forma el sistema se adapta a la inclinación del terreno.

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El uso de puntales manuales está limitado, en la mayoría de los casos, a derrumbes de estructuras o a estabilizaciones sencillas de vehículos, donde no se precise un apuntalamiento remoto. En la siguiente foto podemos ver la combinación de puntales manuales con una base doble, muy interesante para apuntalar estructuras en dos planos como la de la foto

Su reducido peso y dimensiones, el puntal manual roscado tiene un peso de 3,5 kilos y una longitud (retraido) de 250 mm  lo hacen especialmente útil en trabajos de apuntalamiento o estabilización en espacios confinados, ya que facilitará su transporte hasta el lugar de colocación y no será necesario desplegar mangueras hidráulicas o neumáticas para extenderlos.

Al contrario que los puntales hidráulicos o neumáticos, no tiene capacidad de elevación, pero esta característica lo hace ideal para el apuntalamiento de estructuras colapsadas ya que no ejercerá ningún tipo de fuerza contra estas al ajustarse (no debemos olvidar que los puntales hidráulicos tienen una capacidad de elevación de 10 T, característica ideal en operaciones de elevación pero que puede ser nefasta usada de forma inapropiada en una estructura dañada).

Se le pueden añadir las extensiones necesarias para conseguir la altura deseada, pero no debemos olvidar que al aumentar la altura, se reduce la capacidad de carga del sistema. Por ejemplo, hasta 1,5 la resistencia es de 10 T, pero cuando alcanzamos los 2,5 m baja a 3 T y cuando llegamos a la altura máxima, 4,5 metros, la resistencia se reduce a 900 kg. En todos los casos se contempla un factor de seguridad de 4:1.

Es muy importante conocer la capacidad de extensión de cada puntal para la realización de apuntalamientos de forma rápida y segura. No hay nada más exasperante al colocar un apuntalamiento que darte cuenta cuando extiendes totalmente el puntal, de que te has quedado corto. Los puntales manuales se extienden hasta 125 mm (pasan de 250 mm retraidos a 375 mm extendidos).

Es muy importante antes de colocar el sistema, tomar las medidas del lugar a apuntalar y también es importante comprobar si la parte inferior o superior del punto están inclinadas. En caso afirmativo usar un cabezal con rótula inclinable, ya que nos permitirá un ajuste perfecto.

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Cuando montemos el sistema, no debemos olvidar añadir las medidas de los cabezales que vamos a usar, así como las de las soleras y cumbreras de madera (recomendable usar SIEMPRE soleras y cumbreras de madera para recoger y repartir correctamente la carga del apuntalamiento). Es muy importante montar el apuntalamiento FUERA de la zona de peligro. De esta forma minimizamos el tiempo de exposición del personal de rescate.

Las extensiones se colocarán de mayor a menor de abajo hacia arriba (las más grandes abajo). Esto facilita la colocación y la sustitución en el caso de que te equivoques.

Por último, no debemos olvidar colocar el puntal lo más vertical y aplomado que la situación nos permita.

USO DE PUNTALES HIDRÁULICOS HOLMATRO 

 Este tipo de puntales puede ser usado también en operaciones de estabilización de estructuras colapsadas. Sin embargo debemos ser muy cuidadosos en su utilización, ya que una de sus grandes ventajas, la capacidad de elevación, puede convertirse en un problema si no los utilizamos correctamente.

Como ya sabemos, este equipo tiene una fuerza de elevación de hasta 10 T, no hace falta explicar que los efectos que puede llegar a tener sobre una estructura dañada o colapsada pueden llegar a ser catastróficos.

El fabricante recomienda que el ajuste final del puntal se haga a mano, es decir, tirando del puntal y las extensiones hacia arriba hasta que llegue a la posición/altura deseada. Sin embargo, en muchas ocasiones esto no será posible (por la situación, altura del apuntalamiento, etc) o será peligroso (estructura inestable). Además, si hacemos el último apriete a mano perderemos una de las mejores capacidades de los puntales hidráulicos, que es el ajuste remoto (a través de la manguera hidráulica y la bomba).

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En mi experiencia de uso, he comprobado que estos puntales pueden ajustarse usando la bomba y sin afectar a la estructura siempre y cuando el operador tenga experiencia previa y “tacto” en el uso de la bomba manual. Al extender un puntal hidráulico sin carga, al dar las emboladas con la bomba no se nota ninguna oposición, sin embargo, el momento del ajuste se “nota al tacto” y se puede dejar de usar la bomba, quedando el puntal perfectamente ajustado y sin aplicar una presión excesiva sobre la estructura.

Tenemos que tener en cuenta que este es un procedimiento no aconsejado  por el fabricante y que no es recomendable en estructuras muy inestables e inseguras, pero que  invito a que practiquéis y que saquéis vuestras propias conclusiones (y por supuesto declino toda responsabilidad sobre vuestros actos).

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En la imagen anterior podemos ver la operación de elevación y estabilización de una estructura de escalera de hormigón armado. Es interesante observar que además de la utilización de dos puntales hidráulicos, se usó un zampeado para asegurar el proceso.

En esta imagen se puede ver el resultado final de la operación de elevación. Se colocaron después dos puntales manuales HOLMATRO para retirar los hidráulicos.

En la siguiente entrada hablaremos de otro ámbito de uso interesante para los puntales hidráulicos; el rescate en zanjas.

ERRORES DE APUNTALAMIENTO

Como ya escribí en una entrada anterior (Apuntalamientos que no apuntalan) los servicios de emergencia no nos podemos permitir ir aprendiendo de nuestros errores, ya que estos pueden costarnos muy caros. Por tanto, no está de más echar de vez en cuando un vistazo crítico a los apuntalamientos de los profesionales del ramo (empresas de construcción y remodelación) para “escarmentar en carne ajena”.

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En este caso voy a repasar (o mejor, a darle un repaso) a un trabajo de rehabilitación de un edificio antiguo, del que se ha retirado la cubierta y varios de los forjados. La fachada se ha mantenido y se ha reforzado con unos tirantes de cable y las traviesas metálicas horizontales que se pueden apreciar en la imagen anterior. No pude acceder a la obra, por lo que desconozco como se han realizado estos trabajos.

Sin embargo, a pie de calle si se que pude apreciar algunos trabajos de estabilización realizados con puntales de obra que son los que voy a comentar

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En la imagen superior podemos ver el apuntalamiento del vano de un balcón sin voladizo. Aunque en la imagen quizá no se pueda apreciar, en este caso se comete el común y repetido fallo de no colocación de solera y cumbrera de madera. Los puntales apoyan directamente, tanto arriba como abajo, sobre la estructura. De esta forma no se recogen, ni se distribuyen, de forma adecuada las cargas que pueda sufrir esa estructura.

En la siguiente imagen vemos el apeo del voladizo de un balcón apoyado en el del piso inferior. En este caso tenemos dos errores de bulto.

El primero, y ya repetido, es la no colocación de cumbrera de madera entre los puntales y la carga. Al estar la foto tomada desde abajo, no pude apreciar si colocaron solera de madera, pero visto lo visto imagino que tampoco.

El segundo, y muy grave, es el hecho de apoyar el sostenimiento del voladizo afectado en el inferior sin reforzar este. En el caso de que el afectado fallara, el segundo debería soportar el doble de carga para la que en principio estaba preparado. Esto se debe evitar construyendo un apuntalamiento de refuerzo por debajo de este que transmita la carga hasta un punto estructural lo suficientemente fuerte o, mejor aún, hasta el suelo.

Para terminar, vemos en esta foto la estabilización de un forjado con más puntales de obra. Por arriba apoyan directamente en una viga metálica y abajo, otra vez, en el suelo, de nuevo sin solera de madera.

APUNTALAMIENTOS QUE NO APUNTALAN

La pesadilla de un equipo USAR durante la estabilización de una estructura es que sus apuntalamientos no sean efectivos y que la estructura dañada colapse, pudiendo afectar a las víctimas y rescatadores que pudieran estar en el interior.

De los errores se aprende, pero el personal de unidades de rescate urbano no se puede permitir el lujo de formarse gracias a tragedias. Como es mejor, como dice el refrán, escarmentar en carne ajena me propongo estudiar en esta entrada un caso real de fallo en el apuntalamiento de una estructura.

Se trata de una edificación antigua que amenazaba ruina en una localidad de Guadalajara (en un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…). El apuntalamiento, ver imagen inferior, se realizó en uno de sus muros laterales, un muro de carga y fue realizado (me imagino) por una empresa de construcción.

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Como podéis observar, se trata de un apuntalamiento lateral con puntales telescópicos o de obra, apoyados en unas zapatas murales que recorren el muro en sentido horizontal. Los puntales apoyan en dos puntos de inserción en el muro.

El sistema se asienta sobre un freno o carrera compuesto por un tablón que descansaba, de forma firme, sobre uno de los bordes de la acera o calzada. Los puntales no estaban arriostrados entre sí, que uno de los defectos o problemas que tenemos al usar puntales de obra.

Una de las partes del muro terminó cediendo, demostrando la ineficacia del sistema de apuntalamiento.

En la imagen superior se puede ver perfectamente la situación final de la estructura y de las cuales se pueden extraer las siguientes conclusiones:

  • ¿Qué ha fallado?:

o   ¿los puntales?: No parece que el fallo esté en los puntales, aunque los dos puntales de la zona derrumbada parecen doblados por el efecto de pandeo, no creo que sea esta la principal de las causas del derrumbe.

o   ¿las zapatas murales?: Las zapatas murales recorren el muro en sentido horizontal, en mí opinión es mejor cuando apoyan de forma vertical y si es posible, hasta la base del muro. Pero tampoco creo que sea esta la causa del fallo.

o   ¿el freno o carrera?: En la imagen no se puede ver, pero la carrera estaba en perfecto estado, no fue la causa.

¿Donde está entonces el problema?diapositiva31

En mi opinión, aquí está el culpable. En los encuentros entre los puntales y las zapatas murales. Como podéis ver, se solucionó el encuentro con un simple taco de madera sobre el que apoyaba el puntal. Está claro que al entrar en carga el sistema, el puntal de obra se pandeó y debido al deficiente apoyo, saltó provocando el fallo del sistema y permitiendo el colapso de la estructura.

Siempre he pensado que los puntales de obra son muy fáciles de usar y colocar, pero que es todavía más fácil usarlos y colocarlos mal, como demuestran estas otras imágenes.

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Estas imágenes son de apuntalamientos realizados en Lorca tras el terremoto de 2011. Si estos apuntalamientos no han fallado es gracias a que las estructuras no han cedido.

Una solución para este caso, si se utilizan puntales de obra la expongo en la siguiente imagen, simplemente se trata de colocar un ejión bien clavado a la solera y con un encuentro en el que apoye totalmente la base del puntal y con la inclinación adecuada al ángulo que le vayamos a dar al sistema (nunca mayor a 60º).

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Si quisiéramos hacerlo con madera, podríamos usar, dependiendo si usamos puntal de 10×10 o de obra, uno de estos ejemplos:

Video 1: Características de los apuntalamientos laterales volantes

Video 2: Muestra las características de los apuntalamientos laterales de solera fija con madera 10X10.

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